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3/31/2006

LA COHESIÓN TEXTUAL: LOS CONECTORES

LA COHESIÓN TEXTUAL
LOS CONECTORES

ASIGNATURA: GRAMÁTICA ESPAÑOLA II

PROFESOR: MANUEL CASADO VELARDE

ALUMNA: ANA ZÚÑIGA LACRUZ



ÍNDICE

1. DEFINICIÓN DE COHESIÓN…………………………….........................................3

2. PROCEDIMIENTOS COHESIVOS………………………………………………….3

A) RECURRENCIA

B) SUSTITUCIÓN

C) ELIPSIS

3. LOS CONECTORES…………………………………………………………………4

A) ADITIVOS

B) CONSECUTIVOS

C) CONTRAARGUMENTATIVOS

4. COMENTARIO DE UN TEXTO PERIODÍSTICO………………............................5

5. CONCLUSIÓN……….................................................................................................9

6. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………….10



1. DEFINICIÓN DE COHESIÓN
La cohesión puede definirse como la “propiedad constituida por la interrelación lingüística de las distintas partes de un texto” (González, 2002: 117). Se obtiene mediante los medios lingüísticos que proporcionan una trabazón entre los distintos constituyentes textuales contribuyendo de este modo a conseguir la coherencia como propiedad global del texto. Consiste, pues, la cohesión, en el conjunto todos los mecanismos sintáctico-semánticos (funciones lingüísticas) que indican relaciones entre los elementos de un texto.


2. PROCEDIMIENTOS COHESIVOS
A continuación, en este epígrafe, vamos a describir, muy brevemente, los principales mecanismos cohesivos, que son la recurrencia, la sustitución y la elipsis (los conectores, procedimiento de cohesión sobre el que trata esencialmente el trabajo, serán explicados y comentados de manera detallada en el epígrafe 3).
A) RECURRENCIA
Encontramos dos tipos de recurrencia:
1. Léxica: consiste en la repetición, mediante unidades léxicas, de elementos tanto lingüísticos como extralingüísticos. Existen dos tipos de recurrencia léxica, que son la literal (reiteración de la unidad léxica) y la semántica (reiteración de un significado utilizando un sinónimo o cuasi sinónimo).
2. Estructural: se reiteran esquemas sintácticos empleando expresiones diferentes. Los recursos retóricos fundamentales son el paralelismo y el quiasmo.

B) SUSTITUCIÓN
Consiste en la reiteración de una determinada unidad del texto mediante el empleo de unas unidades gramaticales (proformas) que presentan como característica esencial la de poseer un contenido general. Suelen tener función anafórica, pero también pueden cumplir una función catafórica. Destacan especialmente el pronombre y el adverbio relativos.

C) ELIPSIS
Es la omisión de material lingüístico y puede tener función cohesiva cuando dicha omisión es recuperable en el contexto lingüístico. Viene a ser un proceso de sustitución anafórica cuyo sustituto es “cero”.


3. LOS CONECTORES
Los conectores constituyen un mecanismo más de cohesión textual que se denomina conexión. Son piezas lingüísticas especializadas en engarzar o trabar oraciones o partes del texto entre sí. Los autores Martín Zorraquino y Portolés definen el conector como “un marcador discursivo que vincula semántica y pragmáticamente un miembro del discurso con otro miembro anterior”. Distinguen tres grupos de conectores: aditivos, consecutivos y contraargumentativos.
A) ADITIVOS: unen a un miembro discursivo anterior otro con la misma orientación argumentativa. Se diferencian dos grupos:
- aquellos que vinculan dos miembros discursivos que se ordenan en una misma escala argumentativa: incluso, inclusive, es más…
- Aquellos que no suelen cumplir la citada condición: además, encima, aparte, por añadidura…

B) CONSECUTIVOS: presentan el miembro del discurso en el que se encuentran como una consecuencia de un miembro anterior. Existen varios tipos de conectores consecutivos:
- aquellos que muestran el miembro en el que se encuentran como un consecuente de un miembro anterior: pues, así pues…
- Aquellos que fundamentan su paso de un antecedente al consecuente en un razonamiento: por tanto, por consiguiente, por ende, de ahí…
- Aquellos que indican que el consecuente es un estado de cosas que se produce a partir de otro estado de cosas: en consecuencia, de resultas…
- Las unidades menos gramaticalizadas como conectores consecutivos: así, entonces…

C) CONTRAARGUMENTATIVOS: vinculan dos miembros del discurso de tal modo que el segundo se presenta como supresor o atenuador de alguna conclusión que se pudiera obtener del primero. Podemos clasificarlos en cuatro grupos:
- aquellos que presentan un contraste o contradicción entre los miembros vinculados: en cambio, por el contrario, por contra…
- Aquellos cuyo miembro discursivo comenta el mismo tópico que el miembro anterior: antes bien…
- Aquellos que introducen conclusiones contrarias a las esperadas de un primer miembro: sin embargo, no obstante, con todo, empero, ahora bien, ahora…
- Aquellos que atenúan la fuerza argumentativa del miembro anterior: eso sí.


4. COMENTARIO DE UN TEXTO PERIODÍSTICO
En este epígrafe vamos a centrarnos en la descripción, análisis y comentario detallado de los conectores presentes en un texto periodístico (aunque sin olvidarnos de señalar algún ejemplo de los procedimientos cohesivos presentados en el epígrafe 2). Vamos entonces a aplicar los datos y conocimientos teóricos expuestos a un determinado caso práctico: mi carta al director publicada en el Diario de Navarra (con algunos cambios) que se reproduce a continuación.


HABLAR Y DIALOGAR
De un tiempo a esta parte una palabra muy repetida, especialmente en el ámbito político, es la palabra “diálogo”, cuya definición según el DRAE es la ‘plática entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos’ o la ‘discusión o trato en busca de su avenencia’. Podría detenerme a reflexionar acerca de esta palabra para descubrir que, tal vez, al igual que ha ocurrido con otras palabras como, por ejemplo, “matrimonio”, ya no hay correspondencia entre el significante y su significado (¿alternancia o superposición de gritos, insultos, descalificaciones, amenazas…?). Sin embargo, no es en la palabra “diálogo” en la que voy a centrarme, sino en el instrumento del que hacemos uso para dialogar, para expresarnos y para comunicarnos: el lenguaje.
Son muchos los errores, verdades a medias y confusiones que leemos y oímos prácticamente a diario en los medios de comunicación por parte de personas de las que esperamos, en vano, una mínima competencia y corrección lingüística, que según señala Claudio Magris en su obra
Microcosmos es la premisa de la claridad moral y de la honestidad, idea que además comparte también Cervantes, que mediante nuestro más famoso, ingenioso y centenario caballero andante, don Quijote, afirma que “la pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendrasen tales serán sus escritos” (II,16).
¿Quién no ha oído hablar de las evidentes y obvias diferencias entre las reuniones “secretas” y las reuniones “discretas”? ¿O quién no ha recuperado la “sesgada” esperanza al conocer que estamos ante las “espetativas” del “inicio del principio del fin” de la violencia terrorista? ¿Y hay acaso alguien que dude hoy en día acerca de lo qué es una “nación” o de lo qué es “constitucional”, “aconstitucional” o “inconstitucional”?
Estos son, sin ánimo de ser exhaustiva, algunos de los ejemplos que se han convertido en el pan nuestro de cada día: algunos dirán que estamos ante eufemismos, otros que ante frases lapidarias, incluso habrá quienes opinen que son tergiversaciones de la realidad… Yo, centrándome en el plano lingüístico, como estudiante de Filología y por tanto amante de la palabra, considero que estamos ante errores, en unas ocasiones cometidos de manera inconsciente, por ignorancia, y en otras, por el contrario, con plena conciencia y ánimo de mentir o de contar verdades a medias (y de todos es conocido cómo se refiere a estas últimas el saber popular…).
Lo cierto es que mediante estas líneas pretendo animar (a riesgo de que me consideren una utópica), a que se haga uso de la palabra, del lenguaje, de manera congruente, correcta y apropiada evitando en todo momento cualquier tipo de manipulación y tergiversación: aprendamos a hablar; en consecuencia, podremos dialogar.


En este texto nos encontramos con algunos de los procedimientos cohesivos descritos en el epígrafe 2, como son la elipsis de un pronombre personal (“nosotros”) y la sustitución anafórica de “una mínima competencia y corrección lingüística” mediante el pronombre relativo “que”. Aparecen ambos recursos en la línea 13. También se hace uso de la recurrencia léxica literal, por ejemplo, en las líneas 2 y 4 (“palabra”).
Analicemos a continuación los conectores, resaltados en negrita en el texto:
Sin embargo (lín. 7)
Es un conector contraargumentativo que muestra que el miembro en el que se encuentra elimina
la conclusión que se pudiera inferir del miembro que le precede, esto es, introduce conclusiones contrarias a las esperadas de un primer miembro. Se comienza hablando sobre la palabra “diálogo”, pero no va a ser ésta objeto de estudio, comentario o crítica del texto (“Sin embargo, no es en la palabra “diálogo” en la que voy a centrarme, sino en el instrumento del que hacemos uso para dialogar…”).

además (lín. 13)
Es el conector aditivo más frecuente y en este caso vincula dos miembros del discurso que presentan la misma orientación argumentativa. Tanto Cervantes como Claudio Magris hablan sobre el lenguaje y su correcto uso como premisa de claridad moral y honestidad (“… idea que además comparte también Cervantes, que mediante…”).

O (lín. 18)
Junto al valor ya consabido de conjunción disyuntiva, la forma o se emplea para enfatizar una alternativa. Posee, pues, ante todo, en este caso, un valor enfático (“¿O quién no ha recuperado…?”).

y (lín. 19)
Aparte del valor de conjunción copulativa, el empleo de y posee también, al igual que o, un carácter enfático con valor adverbial; se puede considerar que funciona como un conector aditivo (“¿Y hay acaso alguien…?”).

incluso (lín.24)
Es un conector aditivo que se dedica, por norma general, a vincular dos miembros discursivos que se ordenan en una misma escala argumentativa; en este caso se puede decir que realmente sirve como punto de comparación con lo anterior. Se presentan diversas opiniones y entre ellas la de aquellos que consideran que todo es pura tergiversación (“… incluso habrá quienes opinen que son tergiversaciones de la realidad…”).

por tanto (lín. 25)
Este conector consecutivo introduce el miembro del discurso en el que se halla como un consecuente que ha sido obtenido después de un razonamiento llevado a cabo a partir del miembro anterior que actúa como antecedente; el hecho de ser estudiante de Filología conlleva convertirse en una persona más respetuosa con el lenguaje en general y el idioma en particular
(“… como estudiante de Filología y por tanto amante de la palabra…”).

por el contrario (lín. 27)
Es un conector contraargumentativo que presenta un contraste o contradicción entre los miembros vinculados; presenta como contrario el miembro que lo incluye con respecto al miembro anterior. El texto hace referencia al hecho de que se pueden cometer fallos lingüísticos o bien sin intención alguna o bien con toda la intención (“… en unas ocasiones cometidos de manera inconsciente, por ignorancia, y en otras, por el contrario, con plena conciencia y ánimo de mentir…”).

en consecuencia (lín. 32)
Es un conector consecutivo que muestra el miembro del discurso en el que se presenta como un resultado del estado de cosas del miembro anterior; viene a indicar el efecto de una causa. El hecho de que aprendamos a hablar (causa) conllevará que podamos llegar a dialogar (efecto): “aprendamos a hablar; en consecuencia podremos dialogar”.


5. CONCLUSIÓN
Por último me gustaría hacer referencia en este epígrafe, de manera muy breve, a una conclusión a la que he llegado tras la realización de este trabajo y la lectura de múltiples textos (artículos de opinión, cartas al director, columnas, entrevistas, editoriales…). La conclusión es el escaso empleo de conectores (al menos de algunos de ellos), lo que me ha llevado a analizar mi propio artículo, en el cual he tenido yo también que introducir algunos nuevos elementos.
Me ha parecido apreciar, a lo largo de mis lecturas, una tendencia al empleo de oraciones cortas y muy concisas, unidas, no tanto por el procedimiento de conexión sino mediante el empleo de yuxtaposición. Así pues, debido a esta tendencia que se acaba de comentar, he podido comprobar cómo algunos conectores van cayendo en desuso (como de resultas) e incluso algunos se consideran un tanto arcaizantes o afectados (empero, por ende…).
Sin embargo, y ya para acabar, es importante señalar que esto no conlleva, consiguientemente, la falta de coherencia. El texto sigue manteniendo todo su sentido global, pues se puede afirmar que hay textos coherentes con o sin cohesión.


6. BIBLIOGRAFÍA

• González, R. (2002): “La competencia textual” en Mª V. Romero (ed.), Lengua Española y Comunicación, Barcelona, Ariel, 96-153.

• Martín Zorraquino, Mª A. y Portolés, J. (1999): “Marcadores del discurso”, en I. Bosque y V. Demonte (eds.), Gramática descriptiva del español, Madrid, Espasa-Calpe, III, 4051-4213.

• Casado Velarde, Manuel, “Procedimientos de cohesión en los textos periodísticos”.